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Germán Gamonal
Editor político
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N° 3.361 del 15 al 28 de diciembre del 2008
Dentro de un año se realizarán las elecciones presidenciales y parcialmente del Congreso Nacional.
En catorce meses más termina la experiencia de la primera mujer en ascender a la principal magistratura de la nación. No corresponde hoy analizar su mandato; primero, porque es prematuro, y en segundo lugar, faltan catorce meses para concluir el Gobierno de la señora Michelle Bachelet.
Lo que es menester ahora es informar y analizar la situación de los diversos bloques políticos que han presentado anteriormente postulantes y los que lo harán por vez primera, porque en los últimos 24 meses se advierten cambios sustanciales en el escenario político.
¿Cuáles son los bloques que han ocupado el mayor espacio en este escenario?
Desde luego los dos grandes protagonistas desde el punto de vista de los partidos y las coaliciones son, por un lado la Concertación, que ha gobernado durante todo el tiempo post dictadura hasta ahora, y la derecha, que ha tomado el nombre de Alianza por Chile y que ha tenido una vida muy activa como oposición en este período.
Hoy el panorama global ha sufrido un cambio sustancial, porque por primera vez en veinte años aparece la derecha con posibilidades ciertas de ganar las próximas elecciones, quizás por lo que declaró Sergio Onofre Jarpa a esta revista hace pocas semanas: “Puede ganar la derecha no por sus méritos, sino por los errores garrafales cometidos por la Concertación en los últimos años”.
Favorece además a la postulación presidencial de la Alianza el desorden tremendo que se advierte en el oficialismo, que en menos de un año ha perdido al menos dos senadores y seis diputados, lo que provocó nuevas mayorías en las dos ramas del Congreso, lo que se advierte en la nueva mesa que asumió la jefatura de la Cámara Alta. Quizás allí seguirá a contar de marzo otro personero de la oposición.
Redordemos que la marginación de dos senadores del oficialismo fue saludada con jolgorio por la propia Concertación y especialmente por quienes dirigían hasta hace poco tiempo a la Democracia Cristiana, que en las municipales fue el partido más damnificado por la pérdida de muchas alcaldías y sobre todo por la disminución espectacular de su votación habitual.
Mientras la Alianza se ve fortalecida la Concertación se advierte absolutamente desconcertada, carente de un alma unitaria y con tantos díscolos que provoca cierta desilución y pocas esperanzas de recomponer su fortaleza. Debido a esos problemas Ricardo Lagos no aceptó una candidatura presidencial. Pidió orden y nadie le hizo caso.
En la Concertación hasta ahora no hay candidato presidencial salvo el recién nominado postulante Eduardo Frei Ruiz-Tagle, única esperanza de mantener al bloque oficialista en el poder. También surgió otra vez José Miguel Insulza, actual secretario general de la OEA.
El crecimiento de bloques políticos menores como el Juntos Podemos Más y el PRI y sus aliados pueden tener importancia tremenda en una posible segunda vuelta. Eso ha ocurrido en las dos últimas elecciones donde el postulante de la Concertación triunfó gracias al respaldo del Partido Comunista y sus aliados, lo que nunca el oficialismo agradeció, pero ahora aparece con mucha fuerza el bloque integrado por ex colorines, más ex PPD, más aliados como el Partido Ecologista y algunos sectores regionales.
La suerte para dentro de un año no se advierte que esté echada. Por ahora, se ve como una gran incógnita. |