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N° 3.398 del 17 al 30 de mayo del 2010
- “Sin embargo, daremos a conocer nuestras inquietudes: los nuevos impuestos deben ser permanentes y no transitorios”.
Para muchos fue una sorpresa la victoria como senadora de Ximena Rincón, ex intendenta de Santiago, quien venció a un parlamentario en ejercicio. Durante los dos meses en el cargo, ha estado en forma casi permanente con la gente de su región, donde el terremoto dejó daños inmensos.
Esa ha sido la preocupación esencial, aunque los días de trabajo en el Senado ha estado allí. Encuentra un clima de mucho respeto en la Cámara Alta, a la que llegó sin pasar por la Cámara de Diputados.
La entrevista se efectuó en su residencia en Santiago.
¿Le cambió mucho la vida al asumir como senadora?
–No sé si me cambió tanto la vida al asumir, creo que sí, cuando empezó la campaña, porque cambiaron los tiempos, los ritmos, el orden de las cosas, y como tuvimos terremoto el 27 de febrero, antes de asumir, he tenido que estar desplegada en el territorio, presente, respondiendo muchas demandas y peticiones que claramente no son propias de legislar y sí tienen que ver con insatisfacciones o problemas que tiene hoy el electorado, es decir, la ciudadanía que represento.
¿Usted está más en la zona que en el legislativo?
–Estoy lo que tengo que estar en el legislativo, en términos de tiempos, de comisiones y sesiones. Probablemente sea una de las senadoras que más comisiones tenga. Estoy participando en tres y además remplazando a otro senador en una cuarta. Estoy en la de Trabajo, en la de Agricultura, en la de Minería, y Energía, además, en la de Transporte y Telecomunicaciones.
¿A usted le gusta agricultura?
–Me gusta, tiene que ver además con la zona que represento, tiene que ver con un área de nuestro país que es estratégica, no sólo desde el punto de vista de la alimentación, sino que también de la defensa, por lo tanto, es tremendamente relevante y no le damos la importancia que tiene.
¿Usted vivió en Valparaíso?
–No. Mi padre nació en Valparaíso y al poco tiempo de haber nacido, murió su madre y mi abuelo, con sus diez hijos, se fue a Los Angeles y después se instaló definitivamente en Concepción.
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