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N° 3.403 del 26 de julio al 8 de agosto del 2010
El costo de la vida de los chilenos ha sufrido un duro impacto en las últimas semanas, justo cuando se descubre que la pobreza ha aumentado en el país.
Permanentes, temporales, todas constituyen un desafío para los hogares. Las alzas golpean a todos los bolsillos, pero lógicamente, quienes viven en condición de pobreza o pertenecen a la clase media, tienen que hacer malabares para sortear un ataque permanente a la economía familiar.
La encuesta Casen 2009 sorprendió a todos, porque después de 20 años de gobiernos democráticos, la cantidad de pobres aumentó en los últimos tres años de 13,7 a 15,1 por ciento, lo que se traduce en más de 350 mil personas, que se sumaron a esta condición vulnerable, que totaliza más de dos millones y medio de chilenos que sobreviven con menos de 65 mil pesos mensuales.
Más allá del debate político o metodológico, y de consideraciones puntuales como la crisis económica y la efectividad de los programas sociales, el costo de la vida de los chilenos cada día es mayor, lo que se podría interpretar como el precio que hay que pagar por el progreso en un mercado competitivo.
Este sondeo de caracterización socioeconómica no alcanzó a incorporar los efectos del terremoto y tsunami del 27 de febrero pasado, lo que hace temer que la situación sea aún más dura para una gran cantidad de personas.
Es cierto que, luego de superar los vaivenes de una economía globalizada, nuestro país está retomando la senda del crecimiento. Pero, la pobreza sigue ahí, mordiendo la conciencia de los chilenos. El lento crecimiento económico de los últimos años, así como la imposibilidad de avanzar en reformas educacionales, están detrás de esta mala noticia para el país.
El panorama es alentador en materia macroeconómica, pero aún así hay cierta preocupación por la inflación, debido a que durante este año se han producido importantes alzas en los servicios básicos que, en el fondo, “nos hace a todos un poco más pobres”, como lo sostiene el economista de la Universidad Central, Javier Latorre.
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