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N° 3.439 del 12 al 25 diciembre del 2011
Me extrañó que un político, que ha sido parlamentario por Chiloé, celebrase en su círculo las declaraciones del ministro de Obras Públicas, Laurence Golborne, en el sentido que el puente Chacao no está en los planes de construcción.
El político indicó que, junto a otros personeros vinculados con Chiloé, ofrecerían una comida al secretario de Estado para expresarle su gratitud.
–No entiendo nada –le expresé–. Imaginaba que ustedes entregarían una protesta porque la vieja aspiración de los habitantes de Ancud y Castro, se ve una vez más tronchada.
Mi interlocutor, bajando la voz, me dijo: “Tal vez es cruel lo que le voy a decir, pero el día que se construya ese puente entre Puerto Montt y Ancud, cruzando el Corcovado, los políticos seremos los grandes perjudicados”.
–No entiendo.
–Es que todas las campañas –respondió– se hacen con la promesa que conseguirán que el puente se convierta en realidad. El anuncio del ministro nos renueva las banderas de lucha.
–¿O sea el anuncio no les perjudica?
–Por cierto, pero respondió con aflicción.
Sin embargo, otro colega expresó:
–Yo, en cambio, estoy optimista. Haré la campaña prometiendo torcerle la mano a quienes se oponen a la construcción. Y como justifica su medida diciendo que el precio del acero está muy elevado, haremos una campaña en la isla, tipo teletón, para comprar acero. Y así taparles la boca.
Y el político vuelve a sonreír, diciendo que la campaña le dará más votos.
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