N° 3.448 16 al 29 de abril del 2012
Es posible que en los últimos días le ardiesen las orejas a Ramiro Mendoza, contralor general de la República.
La razón es que trece alcaldes estaban indignados con él, y decían periquitos: “¡Pero qué se ha imaginado, que nos viene a señalar públicamente que hacemos mal la pega!”
Ocurre que el contralor, en una decisión que agradecerá la ciudadanía, entregó la nómina de los once municipios que mejor cumplieron con sus tareas –entre los 345 municipios del país–. Ellos son un buen ejemplo. Y así entre los premiados se cuentan los municipios de Alto Hospicio, Iquique, Cabildo, Limache, LLaillay, Olmué, San Antonio, San Felipe, Las Cabras y San Fernando.
Hasta ahí todo muy bien. El enojo surgió cuando el contralor dio a conocer la lista negra, entre los cuales figuran los municipios de El Monte, Negrete, Buin, El Quisco, Pirque, Putaendo, Casablanca, Futrono, Estación Central e Independencia. Como este año hay elecciones municipales, el alcalde y los ediles que sacaron mala nota, se dieron cuenta que van a sentirse en aprietos ante sus electores. Para vergüenza de los santiaguinos, en la lista de honor no aparece ni un solo municipio de la Región Metropolitana con cero falta.
Ya algunos de los ediles afectados hablaron: “Debiera existir una disposición –expresó uno de ellos– prohibiendo que el contralor haga públicas sus apreciaciones. Nosotros nunca diremos si él realiza bien o mal sus altas funciones. Sería justo, por lo tanto, existir reciprocidad”.
El contralor comprende que estos últimos puedan estar enojados. “Admito –expresa– que la información será útil para la ciudadanía, en un año clave por las elecciones municipales. Pero el que nada hace mal, no tiene por qué preocuparse”.
“De ahí que demos luz verde para los municipios que son un ejemplo en entregar a la Contraloría sus informes presupuestarios en forma correcta. En cambio, otorgamos luz amarilla a quienes tienen alguna ‘yayita’, y roja a los que durante más de un año no han enviado ningún informe”.
“Es cierto que no hemos entregado ni un solo informe –admitió uno de los reprobados–, porque la pega no nos deja tiempo para esas formalidades burocráticas”.
Otro alcalde de la nómina de los que salieron mal ante el pizarrón, dijo: “Desde ahora estaremos ojo al charqui para denunciar cualquiera determinación de la Contraloría que merezca observación”.
Y un edil llegó al extremo de expresar que darán una retribución a quien les haga llegar la mejor queja que afecte a esa repartición.
Se precisa que alguna autoridad los ponga en la buena.
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