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Francia: CAMINO A LA SEGUNDA VUELTA |
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N° 3.449 30 de abril al 13 de mayo del 2012
Con una participación del 80% del electorado, cerca de 35 millones de franceses fueron a las urnas para demostrar un rechazo mayoritario al otrora todopoderoso presidente Nicolas Sarkozy.
El mayoritario rechazo a la candidatura a la reelección de Nicolas Sarkozy en la primera vuelta de las elecciones presidenciales francesas tuvo características inéditas. Desde 1958, cuando se fundó la denominada V República, que un presidente en ejercicio no obtenía en primera vuelta una votación menor a su oponente, en este caso, el socialista François Hollande, quien paso a paso y desde las sombras conquistó la adhesión de su partido para suceder en la papeleta a Dominique Strauss-Kahn, “desterrado” luego de su escándalo sexual con una mucama en un lujoso hotel neoyorquino.
Hollande obtuvo este triunfo parcial contra todo pronóstico, ya que hasta hace poco era denominado despectivamente por sus críticos como Flanby (marca comercial de un flan de sobre) en alusión a su aparente poco carácter, lo blando de su personalidad y la “falta de agallas” que se le atribuía incluso en el seno de su partido. Su primera mayoría contrasta con la fuerte caída política y emocional vivida por el PSF tras la vergonzosa derrota en las elecciones de 2002, cuando Lionel Jospin fue lanzado al tercer lugar de las preferencias frente a los votos del ultraderechista Jean Marie Le Pen, quien finalmente se enfrentó al triunfante Jacques Chirac.
Los asesores de imagen de Hollande sacaron a relucir todo su arsenal de recetas para modificar la percepción de su imagen. Un cambio de lentes, la pérdida de 12 kilos de peso y su presentación como un “hombre normal” fueron algunas de las soluciones requeridas. Era necesario cambiar la imagen del socialista normando, dejar atrás los insultos venidos desde sus propias filas y el gobierno (Sarkozy llegó a llamarlo “homo hibernatus”). El socialista “blando, falto de carácter, bromista”, entre otros adjetivos que se le enrostraron, mostró que la paciencia rinde sus frutos.
Para la analista española Bárbara Ayuso…
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