Bioquímicos chilenos intentan que las células intestinales produzcan la insulina que el páncreas ha dejado de secretar en pacientes diabéticos. Para ello, deben ingeniárselas para insertar un gen específico en dichas células.
N° 3.326 del 13 al 26 de agosto del 2007
Quizás la terapia que en diez años revolucione el tratamiento de la diabetes tipo 1 proceda de un laboratorio chileno, específicamente del Laboratorio de Terapia Génica de la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacéuticas de la Universidad de Chile, que dirige el doctor Yedi Israel. Este bioquímico ha sido pionero en el país en el desarrollo de terapias génicas. Sus trabajos con el alcoholismo son bastante conocidos y en unos cinco años, con la ayuda de laboratorios Merck, podrían dar lugar a un fármaco que probablemente cambie la vida de quienes padecen esta dependencia. Hace dos años, el doctor Israel y su equipo decidieron abordar también la diabetes, debido a que afecta a alrededor de un 8% de la población. Y ya cuentan con resultados bastante alentadores.
TRATAMIENTOS DEL FUTURO
Las terapias génicas buscan producir o prevenir el efecto de un gen para evitar una enfermedad. Hoy en día se conocen bastante bien las relaciones entre genes y distintas enfermedades. Por ejemplo, se sabe que hay un solo gen que está vinculado a unas 800 enfermedades, “por lo tanto, ya tenemos 800 enfermedades donde podríamos usar ese gen como tratamiento”, comenta el doctor Israel. Hay muchas más y alrededor de 30 mil genes, pero no es tan complejo vincularlos. “Se hacen estudios de familias –explica el académico–; por ejemplo, se ve quiénes padecen la enfermedad en una familia y quiénes, no. Luego, se secuencia el ADN y se buscan las diferencias. Así uno puede saber más o menos dónde está el gen responsable de la enfermedad. Con las nuevas metodologías de alto rendimiento y alta secuenciación, no es tan difícil”. El desafío es saber cómo impedir que el gen en cuestión o su ausencia produzcan la enfermedad.
Christian Stüdemann H.
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